En apenas cinco meses desde que entró en vigencia el sistema de scoring en la ciudad de Salta, 500 conductores quedaron inhabilitados para manejar tras ser detectados con alcohol en sangre. Este mecanismo, que busca reducir los siniestros viales y fomentar una conducción responsable, impone sanciones estrictas: la pérdida total de los 20 puntos de la licencia, multas económicas y la obligatoriedad de realizar un curso de reeducación vial. Pero más allá de las sanciones, el programa apunta a generar un cambio cultural a través de charlas emotivas dictadas por familiares de víctimas de conductores irresponsables, una experiencia que marca a los infractores y busca evitar la reincidencia.
El sistema de scoring, implementado el 1 de abril de 2025 en la capital salteña, asigna a cada conductor una base de 20 puntos al obtener o renovar su licencia de conducir. Cada infracción resta puntos según su gravedad, pero en el caso de la alcoholemia, la sanción es tajante: se pierden los 20 puntos de una sola vez, sin importar el nivel de alcohol en sangre, debido a la Ley de Tolerancia Cero vigente en la provincia. Esto implica la retención inmediata de la licencia y una inhabilitación mínima de 60 días, que puede extenderse según la reincidencia o la gravedad del caso, según explicó el secretario de Tránsito y Seguridad Vial de la Municipalidad, Matías Assennato.
“El objetivo no es solo castigar, sino educar. Queremos que los conductores tomen conciencia de las consecuencias de sus actos. Manejar con alcohol no es una pavada, es un riesgo para todos”, señaló Assennato. La medida se enmarca en una política más amplia para reducir los siniestros viales en Salta, donde los accidentes relacionados con el consumo de alcohol representan un 40% de los casos fatales, según datos oficiales.
Un proceso de sanción con énfasis en la educación
Cuando un conductor es detectado con alcohol en sangre, el Tribunal de Faltas emite una sentencia que activa la quita total de puntos y la retención de la licencia. Además, se impone una multa económica que varía según la graduación alcohólica detectada en el control. Por ejemplo, una alcoholemia leve puede implicar multas de entre 50.000 y 100.000 pesos, mientras que casos más graves superan ampliamente esa cifra. Pero el dinero no es lo único que deben desembolsar los infractores: también deben cumplir con un período de inhabilitación y completar un curso obligatorio de reeducación vial.
Este curso, que ya fue realizado por cerca de 300 conductores desde abril, consta de tres instancias. Las dos primeras son sesiones técnicas donde se abordan temas como normativas de tránsito, técnicas de conducción segura y el impacto del alcohol en las capacidades motrices y cognitivas. La tercera, en cambio, es una experiencia única en su tipo: una charla de impacto dictada por miembros de Pavicei (Padres de Víctimas de Conductores Ebrios e Irresponsables), una organización que reúne a familiares de víctimas de siniestros viales causados por conductores bajo los efectos del alcohol o por maniobras irresponsables.