Nadie espera mucho de los zapallitos como ingredientes que le dan sabor a las recetas. Sin embargo aportan humedad, suavidad y volumen en poquitas calorías. También combinan con casi todo.
En este pastel salado se combinan con puerro, queso y jamón cocido para lograr un pastel con textura estilo soufflé, de preparación muy simple, liviana y rendidora, ideal para una cena rápida o para llevar en vianda. Es cero harinas, porque la base ( que le da un gustito delicioso) es de jamón cocido.
Ingredientes
Para un molde de 20 cm
1/2 puerro
1 calabacín mediano
1 cucharada de aceite de oliva
Sal
4 huevos
1 taza de queso rallado ( semiduro como gouda, pategrás o tybo)
1 cucharada de queso crema
Cebollin fresco picado
4 o 5 fetas de jamón cocido
Cómo hacer pastel de zapallito, jamón y queso
Cortar el puerro y el zapallito en trozos pequeños.
Cocinarlos en una sartén con el aceite de oliva durante unos minutos, hasta que estén apenas dorados. Este paso ayuda a que el calabacín pierda agua y el pastel quede más firme. Salar.
En un bowl mezclar los huevos, el queso rallado, el queso crema y el cebollino picado.
Incorporar el salteado de verduras y mezclar bien.
Cubrir la base de un molde previamente engrasado con las fetas de jamón cocido.
Volcar encima la preparación.
Cocinar en horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 30 minutos, hasta que esté dorado y firme.
En freidora de aire: cocinar unos 20 minutos a 160 °C.
Este pastel admite muchas versiones: con queso azul, ricota, pollo desmenuzado, espinaca o tomates secos. En todas, la textura tipo soufflé que le dan el huevo y el queso siempre queda súper tentadora.