El mapa vitivinícola nacional atraviesa un proceso de transformación profunda impulsado por la necesidad de renovar la propuesta en las góndolas y cautivar a paladares cada vez más curiosos.
Aunque la cepa insignia argentina mantiene su lugar de privilegio, la industria nacional empezó a mirar con mayor detenimiento hacia otras alternativas que encuentran en diferentes regiones del país las condiciones ideales para expresar su máxima calidad.
Esta búsqueda de diversidad tiene sus raíces en la consolidación del concepto de varietalismo, un modelo que simplificó la elección del consumidor al poner el nombre de la uva en el centro de la etiqueta. Con el paso del tiempo y la maduración del mercado, la estrategia dejó de enfocarse únicamente en el volumen para dar paso a una exploración minuciosa de la relación entre el tipo de uva, el suelo y el clima de cada zona.
En ese recorrido de refinamiento técnico y conceptual, los profesionales de la enología descubrieron que la clave para lograr etiquetas con identidad propia está en ubicar cada variedad en el lugar indicado. De esta forma, la diversidad geográfica de Argentina se transformó en el aliado principal para dar vida a propuestas que van desde las zonas frías del sur hasta la viticultura de altura en el norte.
Entre las opciones que muestran un desarrollo más sólido sobresalen alternativas como el Cabernet Franc, que se consolidó como uno de los grandes preferidos en los últimos años, y el histórico Bonarda, que continúa ganando terreno. Al mismo tiempo, el Pinot Noir y el Merlot encuentran su mejor versión en los valles patagónicos, mientras que el Cabernet Sauvignon mantiene su vigencia repartido entre terruños tradicionales del Cuyo y valles norteños.
La geografía del vino argentino también sorprende con la adaptación de variedades como el Tannat en el Valle Calchaquí salteño, el Syrah en la Quebrada de Humahuaca o las cepas Criollas en valles sanjuaninos. A esta oferta diversificada se le suman cepas de menor presencia histórica pero con un perfil muy prometedor, entre las que destacan la Garnacha, el Petit Verdot, el Tempranillo, el Sangiovese y la Ancellotta.
Esta combinación de terruños específicos y variedades de uva alternativas configura una propuesta que amplía de manera sustancial las opciones para el consumidor. La tendencia refleja un sector dinámico que no se detiene en sus logros pasados y busca redefinir la excelencia del producto nacional a través del carácter único de sus paisajes.
10 vinos tintos de variedades originales para descubrir
- Callia Criolla 2025
Callia, San Juan, Valle de Pedernal $6000
Este vino no para de traerle satisfacciones a la bodega. En primer lugar, porque ya se ganó la admiración de todos, por lo bien logrado que está. Pero, además, porque la cosecha que viene (2026) obtuvo 95 puntos en Decanter World Wine Awards, dentro de su categoría. Su aspecto color cereza traslúcido es inconfundible. Y, tanto en nariz como en boca, ofrece notas de fruta, con texturas mordientes que amplifican su mensaje. Quizás en esta cosecha con su acidez más marcada. Beber entre 2026 y 2027.
Puntos: 90
- A Contramano Ancellotta 2024
Jorge Rubio Vinos de Autor, Mendoza, Oasis Sur $15.000
En esta línea, el enólogo Jorge Rubio elabora vinos varietales jóvenes, también con variedades alternativas como esta, que de a poco se va popularizando. Acá hay un tinto de buen cuerpo, con buena fruta y dejos herbales marcados. Los taninos también aportan lo suyo, más allá de ser un tinto ágil y no muy profundo. Beber entre 2026 y 2027.
Puntos: 89,5

El Cabernet Franc es uno de los varietales que más interés despierta en la actualidad
- Alta Yarí Reserva Cabernet Franc 2024
Alta Yarí, Mendoza, Valle de Uco, Gualtallary $21.000
El Cabernet Franc y Gualtallary siguen dando que hablar, porque es evidente que esa uva se potencia en ese lugar. En este tinto que se mantiene joven, mandan la frescura y la tipicidad varietal. Pero también se percibe la crianza (50% del vino fue añejado durante 12 meses en barricas de roble francés), y eso le aporta un perfil más amable a su final de boca. Beber entre 2026 y 2028.
Puntos: 91
- Universo Paralelo Sangre de Júpiter Malbec Sangiovese 2024
Universo Paralelo, Mendoza, Luján de Cuyo $25.000
Cuenta la leyenda que el dios romano Júpiter, rey de los cielos, derramó su sangre sobre la tierra y de su vitalidad nació la uva Sangiovese. Su nombre en latín, que se traduce como Sangre de Júpiter, evoca no solo el mito, sino la misma naturaleza de este vino. Que combina dos variedades que en la familia conocen muy bien. De paladar fluido, con cierta consistencia. Hay una buena acidez, que resalta su trago mordiente y costado vegetal. Ideal para acompañar pastas con salsa tipo fileto. Beber entre 2026 y 2027.
Puntos: 90

El 15% de un vino etiquetado como varietal puede contener otras uvas distintas a la principal
- Pascual Toso Gran Syrah 2023
Pascual Toso, Mendoza, Maipú, Barrancas $33.000
Elaborado con uvas de un viñedo nuevo, del cuartel 16 (de 71) y fruto el quinto verde de las plantas, que fueron concebidas en el vivero que posee la bodega a partir de la reproducción de sus propias vides, para resaltar el carácter de la variedad en el lugar. Es un tinto con buen carácter de fruta y cierta fluidez, de trago consistente y agradable, en el que la fruta roja, las especias y la madera, se llevan muy bien. Beber entre 2026 y 2028.
Puntos: 91
- Miras Joven Trousseau 2025
Miras, Río Negro, Alto Valle de Río Negro, Mainqué $34.000
La historia de esta uva, que solo se encuentra en Mainqué (donde la han multiplicado), es curiosa. Para Marcelo Miras es como un Pinot Noir –variedad con la que se confundía el Trousseau– con alma de Cabernet Sauvignon, porque las uvas no maduran parejo en el mismo racimo, y tiene muchos más taninos que un Pinot Noir. Como ya es su costumbre, está elaborado con un 30% de racimo entero y fermentado en tanque de acero. De aspecto tenue y aromas austeros, con dejos de combustión. Paladar franco y fresco, con final mordiente. Beber entre 2026 y 2027.
Puntos: 90

Las bodegas apuestan cada vez más por variedades alternativas como Tannat, Petit Verdot y Garnacha
- El Enemigo Single Vineyard Los Paraísos Bonarda 2022
Aleanna, Mendoza, Zona Este, Rivadavia $35.000
Es un Bonarda que nace en la parte más baja del viñedo, y sobre los suelos más arcillosos de toda la Zona Este, según asegura Alejandro Vigil. Quién no solo ha logrado una línea de Bonarda Single Vineyards sino de vinos que también reflejan la cosecha. En este, los aromas son equilibrados, pero en boca se abre, y despliega su carácter varietal. Es un vino más apoyado en sus texturas y de trago no muy profundo. Ideal para lucirse en la mesa. Beber entre 2026 y 2028.
Puntos: 92
- Colomé El Camino Tannat 2024
Bodega Colomé, Salta, Valles Calchaquíes $40.000
Las uvas de “El Camino” Tannat provienen de la “Finca Colomé” a 2300 msnm, y el vino luego reposa doce meses en barricas de roble francés de 500 y 225 litros, de 1° a 4° uso, en busca de domar sus taninos naturales. No obstante, es un vino fluido y de trago ágil, también consistente gracias a sus texturas incipientes. Y si bien se siente la potencia, hay buena frescura en cada trago. Beber entre 2026 y 2029.
Puntos: 91

La región de Agrelo en Mendoza es reconocida por sus Cabernet Sauvignon de alta calidad
- Disruptivo Petit Verdot 2022
Anaia Wines, Mendoza, Luján de Cuyo, Agrelo $52.000
Si bien se trata de una variedad difícil de domar para lograr vinos varietales, se nota que es una de las uvas tintas que mejor se está adaptando a Agrelo, ya que de allí surgen los exponentes más representativos. Como este de Anaia, elaborado por el enólogo Gonzalo Serrano Alou, que posee su carácter varietal bien marcado. Algo más maduro que en su edición anterior (2021), pero mejor logrado en su paso por boca, ya que se lo siente fluido y con buen agarre. Y sobre el final, persisten notas de frutas pasas. Beber entre 2026 y 2028.
Puntos: 91
- 45° Rugientes Merlot 2024
Otronia, Chubut, Sarmiento $60.000
El enólogo Guido Malacalza hace años que trabaja en la bodega, y conoce muy bien los desafíos que el lugar presenta. Y, en ese camino de conocer el lugar, hay variedades que se van adaptando mejor. Este es el Merlot más austral de la Argentina (¿y del mundo?). Y se muestra con buena fluidez y un agarre fino. Hay una madurez de frutas negras muy bien llevada, con la frescura integrada. Es cierto que las texturas sobresalen un poco en el final de boca, pero eso favorece su tomabilidad. Beber entre 2026 y 2028.
Puntos: 91,5