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Fuertes tormentas en Carlos Paz ponen en alerta a gran parte del país y Salta sigue de cerca la evolución del temporal

Las lluvias intensas provocaron crecidas históricas, anegamientos y problemas en el suministro de agua en Villa Carlos Paz.

Fuertes tormentas en Carlos Paz ponen en alerta a gran parte del país y Salta sigue de cerca la evolución del temporal

Las intensas tormentas que azotaron a Villa Carlos Paz en los últimos días encendieron las alarmas a nivel nacional y volvieron a poner en primer plano el impacto del clima extremo en distintas regiones del país. La situación más crítica se vivió en la zona del lago San Roque y sus afluentes, donde el río San Antonio registró una crecida que superó los 4,5 metros, generando anegamientos, desbordes y serias complicaciones en la circulación urbana. El escenario, marcado por calles cubiertas de agua y puentes totalmente superados por el caudal, refleja la magnitud del temporal que golpeó de lleno al corazón turístico de Córdoba.

El fenómeno no solo alteró la vida cotidiana de miles de vecinos y turistas, sino que también obligó a reforzar los operativos de seguridad y prevención en distintos puntos de la ciudad. En varios sectores, el avance del agua dejó zonas intransitables y expuso la vulnerabilidad de áreas cercanas a los cursos de agua, una postal que se repite cada vez que las lluvias intensas se concentran en cortos períodos de tiempo.

La situación se tornó aún más delicada en Estancia Vieja, localidad vecina a Carlos Paz, donde la crecida del arroyo Los Chorrillos arrastró a un motociclista, evidenciando el alto riesgo que implicó el temporal para quienes intentaron circular durante las lluvias. Este episodio volvió a poner en discusión la necesidad de extremar precauciones ante alertas meteorológicas y respetar las recomendaciones oficiales, especialmente en zonas serranas y ribereñas.

A las complicaciones por el agua acumulada se sumó un problema clave para la población: el abastecimiento de agua potable. Desde el jueves, Villa Carlos Paz enfrenta una situación crítica luego de que la creciente del río San Antonio arrastrara una cantidad inédita de sedimentos, barro y residuos, afectando de manera directa la toma de agua de Cuesta Blanca, principal fuente de provisión para la ciudad y localidades cercanas. Esta situación obligó a implementar medidas de emergencia y a pedir un uso responsable del recurso, mientras se trabaja para restablecer el servicio con normalidad.

El impacto del temporal en Córdoba se da en un contexto más amplio de inestabilidad climática que alcanza a gran parte del territorio argentino. Las alertas por tormentas fuertes, lluvias intensas, granizo y vientos con ráfagas muy fuertes se extienden sobre al menos 13 provincias, abarcando el norte, el noreste y el centro del país. En este marco, Salta se mantiene en estado de atención y monitoreo permanente, ante la posibilidad de que las condiciones meteorológicas adversas se repliquen en la región.

En la provincia de Salta, las autoridades siguen de cerca la evolución del sistema de tormentas, especialmente en zonas donde históricamente las lluvias generan complicaciones, como los Valles Calchaquíes, el Valle de Lerma, el norte provincial y sectores del Chaco salteño. Si bien hasta el momento no se registraron situaciones de gravedad similares a las de Carlos Paz, el antecedente cordobés funciona como una advertencia clara sobre lo rápido que puede cambiar el escenario climático.

Las lluvias abundantes en cortos períodos representan uno de los principales riesgos, ya que pueden provocar crecidas repentinas de ríos y arroyos, anegamientos urbanos y problemas en rutas provinciales y nacionales. En Salta, este tipo de fenómenos suele impactar con fuerza en caminos de montaña, badenes y zonas rurales, donde la conectividad puede verse afectada en cuestión de horas.

Otro de los factores que genera preocupación es la intensa actividad eléctrica y la posible caída de granizo, fenómenos que suelen acompañar a las tormentas severas en esta época del año. En áreas productivas de la provincia, como el Valle de Lerma y el sur salteño, el granizo puede ocasionar importantes pérdidas en cultivos, mientras que los fuertes vientos representan un riesgo para viviendas precarias, tendidos eléctricos y arbolado urbano.


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