La Ruta Nacional 151 vuelve a estar bajo la lupa por su avanzado deterioro. En un tramo de 70 kilómetros que une Algarrobo del Águila con 25 de Mayo, los pozos y el asfalto destruido hacen casi imposible circular a velocidad segura. Los conductores se ven obligados a avanzar entre 5 y 10 kilómetros por hora, sorteando baches profundos que generan maniobras riesgosas y frenadas constantes.
El mal estado del camino no solo afecta la seguridad vial: los vehículos sufren daños permanentes, la logística regional se ralentiza y los tiempos de viaje se duplican. La falta de obras y mantenimiento sostenida en el tiempo evidencia un abandono que preocupa a quienes transitan este corredor estratégico del sur argentino.
Según los usuarios, la situación se mantiene igual desde hace más de una década, sin respuestas claras de las autoridades. El deterioro se percibe a simple vista: asfalto agrietado, pozos de gran tamaño y tramos prácticamente intransitables. Esto convierte cada viaje en un riesgo constante y refleja la urgencia de inversiones que aseguren la transitabilidad y la seguridad de los ciudadanos.
El tramo en cuestión forma parte de una ruta nacional clave para la comunicación y el transporte en la región, y su estado es un ejemplo del déficit de mantenimiento que afecta a varias arterias del país. La necesidad de obras inmediatas y de un seguimiento efectivo de la infraestructura vial es cada vez más evidente, tanto para proteger a los conductores como para garantizar el flujo económico de las localidades que dependen de esta vía.
Mientras tanto, la Ruta 151 sigue siendo un recordatorio de la brecha entre la demanda de movilidad y la inversión en infraestructura. La situación preocupa a quienes viajan con frecuencia por el sur y a los transportistas que dependen de esta arteria para sus recorridos diarios. La falta de soluciones a corto plazo mantiene la ruta en un estado crítico, con graves riesgos de accidentes y consecuencias económicas para la región.