El calor invita a platos frescos que no requieren cocción ni demasiado tiempo frente a la hornalla. Esta preparación cumple con esas dos condiciones y, además, resulta muy vistosa.
Sirve tanto para una comida diaria como para una mesa con invitados. La base son tomates grandes vaciados y rellenos con una mezcla sabrosa y nutritiva.
El truco está en elegir bien el tomate
No cualquier tomate funciona para esta receta. Hace falta una pieza grande y firme que sostenga el relleno sin desarmarse.
Las variedades Montserrat o los llamados "de corazón de buey" son las más recomendadas. Su tamaño y consistencia facilitan el vaciado y el armado final.
Si la base no se sostiene sola, un corte pequeño en la parte inferior soluciona el problema. Hay que evitar romper la piel del tomate.
Ingredientes para 4 personas
- 250 gramos de lentejas cocidas.
- 2 latas de atún en conserva.
- 4 tomates grandes.
- 1 pimiento verde.
- 1 cebolla morada.
- 60 gramos de pepinillos en vinagre.
- Rúcula.
- Sal.
- Aceite de oliva.
- Vinagre.
Paso a paso: así se arma el relleno perfecto
- Vaciá los tomates: lavalos, secalos y cortalos por la mitad. Retirá el interior con cuidado y picá la pulpa.
- Cortá el pimiento y la cebolla: limpiá el pimiento sin semillas ni filamentos. Pelá la cebolla. Cortá ambos en daditos pequeños.
- Picá los pepinillos: escurrí el atún y desmenuzalo con un tenedor. Escurrí los pepinillos y cortalos bien finos.
- Mezclá todo en un bol: combiná las lentejas escurridas con el atún, los pepinillos, la pulpa reservada, el pimiento y la cebolla.
- Prepará el aderezo: mezclá 4 cucharadas de aceite con 2 de vinagre y sal al gusto.
- Rellená y serví: repartí la preparación en las mitades de tomate. Acompañá con rúcula lavada y seca.
Ideas para sumarle más sabor a esta preparación
- Quienes buscan una versión más completa pueden sumar maíz, aceitunas o huevo duro a la mezcla de lentejas. También funcionan bien los rabanitos y las anchoas para dar un toque más intenso.
- La rúcula admite reemplazo; la espinaca o los brotes tiernos de lechuga son buenas alternativas, ya sea al lado del tomate o incorporados directamente a la ensalada.
- En la vinagreta, cambiar una cucharada de vinagre por mostaza a la antigua le da un matiz distinto. Y para el toque final, un poco de cebolla de verdeo picada por encima suma frescura antes de llevar el plato a la mesa.