El Día de los Enamorados o San Valentín es una de esas fechas en las que muchos buscan sorprender con gestos simples pero significativos. No hace falta recurrir a opciones costosas ni a restaurantes exclusivos: una receta casera, preparada con dedicación, puede convertirse en el mejor regalo.
Este postre de queso mascarpone y frutillas, que es muy similar a la famosa cheesecake, combina una base crocante de galletitas con un relleno cremoso y una cobertura ácida. El contraste de texturas y sabores logra un equilibrio ideal entre lo dulce y lo fresco, lo que la convierte en una opción perfecta para compartir en pareja.
Esta receta puede prepararse con anticipación, lo que permite organizar mejor la velada y evitar contratiempos de último momento.
Ingredientes
Para la base:
- 200 gramos de galletitas de vainilla.
- 100 gramos de manteca derretida.
Para el relleno:
- 500 gramos de queso mascarpone.
- 200 gramos de queso crema.
- 150 gramos de azúcar.
- 3 huevos.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- Ralladura de 1 limón.
- 150 mililitros de crema de leche.
Para la cobertura:
- 300 gramos de frutillas frescas.
- 3 cucharadas de azúcar.
- 1 cucharada de jugo de limón.
Preparación
1. Base: procesar las galletitas hasta obtener un polvo fino. Mezclar con la manteca derretida hasta integrar. Colocar la preparación en un molde desmontable, presionando bien para formar una base compacta. Llevar a la heladera por al menos 20 minutos para que tome consistencia.
2. Relleno: en un bol grande, mezclar el queso mascarpone con el queso crema y el azúcar hasta lograr una preparación homogénea. Agregar los huevos de a uno, integrando bien después de cada incorporación. Sumar la esencia de vainilla, la ralladura de limón y la crema de leche. Mezclar suavemente para evitar incorporar demasiado aire.
3. Verter el relleno sobre la base fría y llevar al horno precalentado a 160 grados durante aproximadamente 50 a 60 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro ligeramente tembloroso. Dejar enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerar al menos 4 horas, preferentemente toda la noche.
4. Cobertura: cortar las frutillas en trozos pequeños y colocarlas en una cacerola junto con el azúcar y el jugo de limón. Cocinar a fuego medio durante unos minutos, hasta que la fruta libere su jugo y se forme una especie de mermelada. Dejar enfriar y distribuir sobre la torta antes de servir.
Tips para que la torta de queso y frutillas quede perfecta
- Utilizar ingredientes a temperatura ambiente para lograr una mezcla más uniforme.
- No sobrebatir el relleno, ya que puede generar grietas durante la cocción.
- Cocinar a temperatura baja y constante para obtener una textura cremosa.
- Refrigerar el tiempo suficiente antes de desmoldar, ya que esto garantiza un mejor corte.
- Decorar con frutillas frescas enteras o rulos de chocolate para una presentación más atractiva.