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El campo proyecta exportar más de USD 10.000 millones en el último cuatrimestre del 2025

Las proyecciones para el último cuatrimestre de 2025 son optimistas, con el agro argentino a punto de alcanzar una cifra histórica de exportaciones que superará los 10.000 millones de dólares.

El campo proyecta exportar más de USD 10.000 millones en el último cuatrimestre del 2025

El campo argentino vuelve a ser el motor de la economía nacional. En un contexto donde la demanda global de productos agropecuarios sigue marcando la agenda, las exportaciones de granos y subproductos proyectadas para el último cuatrimestre de 2025 alcanzarán los 10.150 millones de dólares. Esta cifra representa el tercer registro más alto de los últimos diez años y pone de manifiesto la importancia del sector para la provincia de Salta y para todo el país.

Entre septiembre y diciembre, la actividad del complejo agropecuario argentino marcará una pauta positiva, gracias a una cosecha que, aunque menor que la histórica de 2022, sigue siendo significativa para las finanzas del país. El valor de las exportaciones del sector agrícola, que históricamente es uno de los pilares económicos de la nación, ha demostrado que, a pesar de los desafíos climáticos y económicos, sigue siendo una de las grandes fortalezas del país. De hecho, si las proyecciones se cumplen, Argentina cerraría el año 2025 con un total de exportaciones de alrededor de 32.000 millones de dólares, un número que no se alcanzaba desde hace más de una década.

En Salta, una de las provincias más productivas del norte argentino, la actividad agroexportadora continúa siendo clave. A nivel nacional, los sectores ligados a la soja, el maíz y el trigo mantienen su protagonismo, pero en esta ocasión, el complejo sojero será nuevamente el principal impulsor de los números positivos. Las estimaciones hablan de unos 19.000 millones de dólares en exportaciones de soja para el último cuatrimestre, un monto que tiene su correlato en la creciente demanda internacional, sobre todo de países asiáticos y europeos.

El maíz, que en Salta ocupa un rol destacado, se proyecta para generar unos 7.300 millones de dólares en exportaciones. Este grano sigue consolidándose como uno de los productos clave para la Argentina, tanto por su valor agregado en la industria como por su creciente presencia en mercados como Brasil y China. Por su parte, el trigo y el girasol, con exportaciones proyectadas de 2.900 millones y 2.700 millones de dólares respectivamente, también aportarán de manera importante a los números del último cuatrimestre.

La provincia de Salta, que se encuentra entre las principales productoras de granos del norte argentino, sigue siendo un referente para la agroindustria. El impulso de las cosechas de soja y maíz no solo se refleja en los números globales, sino también en el dinamismo que genera en la actividad comercial local. Las exportaciones del agro se traducen en un mayor movimiento para puertos del norte, como el de Rosario, y también benefician a las economías regionales que dependen de la actividad agropecuaria para su desarrollo.

En el contexto global, la Argentina continúa siendo uno de los grandes proveedores de alimentos, y las proyecciones para el último cuatrimestre de 2025 confirman que la exportación de productos agropecuarios será uno de los factores clave para sostener la balanza comercial del país. A pesar de los desafíos internos, como la inflación y las tensiones políticas, el campo sigue siendo el sector que más ingresos genera para la economía argentina, y Salta no es ajena a este fenómeno.

Además de la soja, el maíz y el trigo, el girasol y la cebada también se destacan como productos que, con exportaciones proyectadas en torno a los 2.700 millones de dólares, tendrán una incidencia significativa en los números finales del 2025. Estos cultivos, que en su mayoría se producen en zonas del norte del país, como Salta y Tucumán, presentan una oportunidad para diversificar aún más la matriz productiva argentina, al mismo tiempo que se aprovechan las ventajas comparativas de la región.

El panorama para el agro argentino, en general, es optimista, con expectativas de crecimiento y consolidación en los mercados internacionales. Las inversiones en infraestructura, la mejora de las tecnologías agrícolas y la adaptación al cambio climático son factores que contribuyen al éxito de las cosechas y a la sostenibilidad de la actividad en el largo plazo. En Salta, en particular, la fortaleza del sector agropecuario es clave para la reactivación de otras áreas de la economía local, como la industria de la maquinaria agrícola y los servicios logísticos.

En este sentido, el fortalecimiento de los vínculos comerciales con países de la región, como Brasil y Chile, y con destinos más distantes, como China y la Unión Europea, es fundamental para que Salta y Argentina sigan siendo jugadores clave en el comercio global de productos agrícolas. La estrategia de diversificación de mercados, sumada a las condiciones productivas favorables, puede ser el combustible que impulse al sector hacia una nueva etapa de crecimiento.

De cara a los próximos meses, la mirada estará puesta en la evolución de la cosecha y en la capacidad de los productores para adaptarse a un mercado global que exige cada vez más calidad y trazabilidad en los productos. En un año de recuperación económica, las proyecciones de exportación del agro argentino, con un fuerte impulso de la soja, el maíz y otros productos clave, consolidarán al sector como la principal fuente de divisas para el país.

Salta, con su vasta extensión de tierras fértiles y su clima favorable, continúa demostrando que su papel en la economía nacional es crucial. Los próximos meses serán decisivos para cerrar un año de grandes expectativas y crecimiento, confirmando que el campo sigue siendo, una vez más, el corazón de la economía argentina.


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